Moscú.- Casi 30 personas murieron y más de 60 resultaron heridas en Nalchik, en el sur de Rusia, en el peor ataque de terroristas islamistas en el país en lo que va de año.
Pasadas las 09:30 hora local, entre 150 y 200 hombres armados lanzaron asaltos coordinados a dependencias policiales y de servicios de inteligencia, a una base del ejército, al aeropuerto y a otros objetivos de la capital de república de Cabardino Balcaria, de mayoría musulmana.
Los insurgentes armados en Nalchik habían retenido a una cifra indeterminada de rehenes en una comisaría de policía, informó hoy el emisario presidencial para el sur de Rusia, Dmitri Kosak, en la capital de Cabardino-Balkaria, reseñó DPA.
Los disparos y las explosiones resonaron en esta ciudad de 300.000 habitantes cuando soldados en vehículos armados y en helicópteros respondieron a los asaltos. Durante horas, el caos y el desconcierto reinaron en la ciudad y las autoridades no tenían información segura sobre situación.
Durante los combates en esta ciudad del Cáucaso Norte murieron una decena de agentes de seguridad y cerca de 15 civiles ajenos al conflicto.
En otras partes de la ciudad han sido 'exterminados' los rebeldes. Más de 50 insurgentes armados fueron ultimados, comunicó el Ministerio del Interior de la república rusa, citado por la agencia de noticias Interfax.
Un dispositivo de seguridad se extendió en y alrededor de la república cuando los combates se extendieron por la ciudad de Nalchik y cuando los asaltantes intentaron escapar a las montañas colindantes por áreas boscosas.
Fuerzas rebeldes chechenas se declararon responsables de los ataques.
'Fuerzas del Frente Caucásico, una unidad de las Fuerzas Armadas de la República de Chechenia, asaltaron la ciudad, incluyendo el ataque de las brigadas de 'Yarmuk', una organización de Cabardino Balkaria', decía la declaración colgada en la página web del Centro Kavkaz, considerada la voz de los rebeldes chechenos fieles a su líder, Shamil Basayev.
Por otro lado, oficiales superiores de seguridad en Moscú escribieron al presidente ruso, Vladimir Putin, por su último desafío en su línea dura respecto a Chechenia y a los extremistas islámicos en el Cáucaso Norte.
La región también fue escenario de la masacre de la escuela de Beslan en septiembre de 2004, donde 331 civiles fueron asesinados, más de la mitad de ellos niños.
El viceministro de Interior ruso, Alexander Chekalin, dijo hoy a Putin que los ataques estaban evidentemente conectados con el descubrimiento el martes de un almacén que contenía 500 kilogramos de explosivos.
'Es una clara evidencia de que los militantes se han estado preparando para atacar diversos objetivos', dijo Chekalin, y añadió que la aniquilación de un pequeño grupo de militantes este jueves parece que condujo a los asaltos de la ciudad unas horas más tarde.
Putin envió a Nalchik a investigar los sucesos a Dimitry Kozak, su representante diplomático en el sur de Rusia.
La operación policial al parecer había comenzado para rescatar a los rehenes retenidos en comisarías de policía locales, declaró Kozak. Lo que no dijo es si se trataba de rehenes policías o civiles.
Las autoridades negaron las informaciones sobre el secuestro de una escuela, pero dijeron que los alumnos de un colegio fueron evacuados cuando el peligro se hizo más inminente.
'Se trata de ataques meticulosamente planeados y sincronizados', dijo una fuente policial a la agencia de noticias Itar-Tass, que calificó a los hombres armados de 'extremistas religiosos'.
Los ataques recordaron a los sucedidos en junio de 2004, cuando más de 100 combatientes islamistas atacaron la ciudad de Nazran en Ingushetia, república vecina de Chechenia. Casi 90 personas murieron, incluyendo a varios altos mandos de la policía, y más de 120 resultaron heridos.
Cabardino Balkaria también ha sido escenario de combates entre extremistas y fuerzas de seguridad durante los pasados meses, con la escalada de tensión a lo largo del Cáucaso Norte.
El primer ministro de la república, Gennady Gubin, dijo que los acontecimientos de hoy están aparentemente relacionados con un ataque por sorpresa a la agencia de control de drogas de la república en diciembre de 2004.
Más de 250 rifles y pistolas fueron robados en ese ataque y cuatro agentes de policía fueron asesinados.